Éramos clientes frecuentes y hemos ido al restaurante por lo menos unas 15 veces desde que abrió, principalmente porque nos encantan los makis.
Quise darle una sorpresa a mi esposo por el Día del Padre y llevarle makis. Vivimos a 35 minutos en auto del restaurante, así que llamé antes de ir para hacer el pedido y simplemente pasar a recogerlo, ya que iba con mi bebé de 6 meses. En total, el viaje de ida y vuelta me tomaría aproximadamente una hora.
La chica que me atendió por teléfono tomó mi pedido y me dijo que comenzarían a prepararlo cuando yo llegara, porque no querían preparar la comida y que yo finalmente no fuera. Le expliqué que iba con mi bebé y que precisamente lo que necesitaba era llegar, pagar, recoger el pedido e irme. Le pregunté si podía hacer el pedido con anticipación y, si de todas maneras iban a comenzar a prepararlo cuando llegara, prefería no hacerlo. Ella me aseguró que sí lo prepararían y que no habría ningún problema.
Sin embargo, cuando llegué con mi bebé, no había absolutamente nada preparado. Efectivamente, apenas comenzaron a cocinar cuando llegamos. La chica que me había atendido por teléfono, además, fue súper irrespetuosa.
En el restaurante solo había dos mesas ocupadas. Una de ellas llegó prácticamente al mismo tiempo que nosotros y, aun así, les entregaron su comida mucho antes que la nuestra.
Mi bebé estaba súper irritado y tuvimos que esperar una hora. Para ese momento, mi bebé ya estaba muerto de hambre. Le dije a la chica que ya no podía esperar más, que cancelara el pedido y me devolviera el dinero. Fue recién en ese momento cuando decidió sacar nuestro pedido de la cocina.
Cuando revisé la comida, me di cuenta de que los makis anticucheros tenían la carne cruda. La chica me dijo que no podían hacer nada al respecto porque se les había danado el flameador. Cabe recalcar que nadie me informó de esto antes de realizar el pedido; solo me lo explicaron cuando yo misma revisé la comida y reclamé.
Finalmente, llegamos a casa y descubrimos que la leche de tigre estaba avinagrada. Fueron $25 literalmente tirados a la basura.
Nos arruinaron por completo el Día del Padre y, lamentablemente, después de esta experiencia no vamos a volver.
Además, no había ningún administrador presente que pudiera solucionar la situación. La mesera era nueva; de hecho, nunca la habíamos visto en nuestras visitas anteriores.
En resumen: llegué a casa dos horas y media después, con un bebé muerto de hambre, después de haber esperado una hora por un pedido que supuestamente estaría preparado, con carne cruda y una leche de tigre que no se podía consumir.
Es realmente una lástima, porque éramos clientes frecuentes y nos encantaba este restaurante. Pero la atención, la falta de comunicación y, finalmente, la calidad de la comida hicieron que una ocasión especial terminara siendo una experiencia completamente desagradable.
Un excellent service ! Camila & Gabriel offrent un service efficace & attentionné. J'adore l'ambiance la musique n'est pas trop forte, les lumières sont tamisées & la nourriture péruvienne est vraiment authentique. À mon avis, il n'y a rien de mieux à Montréal ! 🇵🇪❤? Je recommande vivement !
El servicio toma mucho más tiempo del esperado teniendo en cuenta que habían dos mesas más! Pedimos de entrada unas yucas fritas que llegaron sin nada de textura se sentían como masa guardad, la jalea normal vino con tres camarones y un poco seca así que recomiendo más la jalea acevichada… en cuanto al ceviche estuvo mucho mejor, nos gustó! Si siento que hay que mejorar porque son platos que pasan los 30 dólares